EL JESUS QUE NO QUEREMOS VER (PARTE 2)


EL SUFRIMIENTO

El sufrimiento es algo que no queremos experimentar, sin embargo es imposible evitarlo. De algún modo estamos diseñados para sufrir, o un evolucionista diria que es parte de la concatenacion de eventos en la vida de un ser que nace y luego muere.

Dentro de ese marco, la vida nos ofrece esa perspectiva. 

    A Cristo tambien le ofrecio esa perspectiva! Sin embargo hay un monton de literatura sobre la resignificacion de esta experiencia del sufrimiento que nos enseña a asumirla. Pero no podemos negar que vivimos esperando que "ojala ni Dios quiera". 
    Esa frase autoproclamada nos persigue por toda la vida. Hay algunos que prefieren no pensar en eso y solo "hablan bendicion"...hasta que eso cambia. 
    Hace algunos años, yo diria que en los 90 , surge con fuerza en Chile, dentro de las religiones, la Teologia de la Prosperidad y el Diezmo*,  pero este ultimo es otro tema de discusion que no trata este blog. 
    La base de esto es el Triunfalismo que se centra en algunos eventos Judaicos relatados en la Biblia en el Antiguo testamento. Podria decir que son episodios epicos y de triunfo imparable y a toda costa. Derechamente esta basado en que la Properidad material evidencia tu salud espiritual y de paso tienes seguridad y retribucion por ello, y en el peor de los casos, estas siendo bien mirado por Dios, pues aunque todo anda mal, aun asi debes tener alguna bendicion por alli por la cual agradecer.
    La desgracia cristiana, por decir asi , por tanto estara vinculada a una salud espiritual deficiente. Algo hay que cambiar para "ser aceptos" o bien "algo me quiere enseñar" Dios con el sufrimiento y la desgracia personal. 
En esto se centra mi analisis pues hay algo gravitante y evidente que no queremos ver : La historia de Cristo, no es precisamente una historia basada en el bienestar, sino mas bien el SUFRIMIENTO. 
(Continuara...)

*El cual segun los documentos neobabilónicos del siglo VI a.C. revelan que el diezmo era una práctica común en Babilonia, donde no solo la población general debía entregar esta contribución al templo, sino que el mismo rey también estaba obligado a diezmar. El concepto de entregar una décima parte de los ingresos era conocido y practicado igualmente entre persas, griegos y romanos, lo que demuestra el carácter transcultural de esta práctica tributaria17. Este dato resulta significativo para el estudio del diezmo desde una perspectiva académica, pues sitúa su origen más allá del contexto judeocristiano y lo posiciona como un mecanismo tributario de amplia difusión en el mundo antiguo.

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